Mujeres infinitas

Retrospectiva de Linda Romano Cassagnes

CuradorasMilagros Orue Ugarte y Martina Varela

Inauguración: lunes 2 de julio, 19 horas

Del 2 de julio al 15 de julio del 2018

Mujeres Infinitas es una exhibición coorganizada con la Secretaria de Cultura de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco del espacio que el Museo Fernández Blanco brinda anualmente a su Asociación de Amigos para la realización de actividades artísticas y de extensión comunitaria.

Transcurre en un tiempo subjetivo arraigado a los sueños acuñados por Linda Cassagnes durante su niñez en Venecia.
Es un volver al pasado para tomar de aquellas ilusiones el impulso y trasladarlas al presente, sumergiéndonos en el constante movimiento de sus preciados canales, cuyo juego de líneas rectas y ondulantes se refleja en el lienzo en forma de paisajes y personalidades de la ciudad. Fue allí donde tuvo el primer contacto con el arte plástico, musical, y literario.
Inmersa en este mundo de recuerdos da vida en sus obras a los episodios y personajes más famosos de “La Divina Comedia” de Dante, novela que su padre le narraba cada noche antes de dormir. Con trece años de edad, debido al avance del régimen fascista, emigra a la Argentina junto con su familia y se establece en La Pampa, donde -a pesar de diversas dificultades continúa con su pasión, la pintura.
A su mayoría de edad se traslada a la ciudad de Buenos Aires donde integra el Círculo de Bellas Artes, indagando en diferentes movimientos y estilos artísticos. Esta diversidad, plasmada en obras de raigambre Impresionista, Surrealista, Cubista, Abstracta o Planimétrica, se ve unificada a su vez a través de la representación de la figura femenina y la dramatización de los colores cálidos. Creadora de formas, en su obra fusiona lo abstracto con lo onírico lo que denota la libertad de sus pinturas y la belleza de las mismas.
Los personajes geométricos, carentes de rostro, nos invitan a reflejarnos e identificarnos con cada uno de ellos, mientras que los matices metafísicos permiten introducirnos en el pensamiento de la artista y de esta manera comprender la fuerza que imprime en cada trazo. Un vigor que nos vislumbra la vitalidad y la pasión que, aún con 102 años, mantiene a Linda activa, creando y enseñando que lo infinito está en la esencia.